Un libro que no deja atrás los clichés o los reutiliza para mantenerlo interesante, sino que en vez de eso duplica la crueldad del protagonista para cobrar una venganza ciega de razones. Damian se convierte en una total escoria ante mis ojos, hipócrita y contradicción andante sobre sus acciones y pensamientos. Si amas a alguien, no lo hieres por más cosas malas que hiciera, y más, si implica a un tercero de manera directa.
No me gustó este libro porque no logré conectarme con ninguno de los protagonistas y el suspenso es utilizado como un recurso, de tal manera que cuando explota el motivo, no resulta impactante para el lector con las tantas pistas que deja sobre la autora sobre otra personaje. Todos tenemos derecho a la redención, pero este hombre no la necesita con semejante tajada de dedo. Las probabilidades que lo quisiera eran nulas por tantas atrocidades que cometió.
La única víctima evidente es Skye después de desastre sobre desastres, una sobreviviente, diría. Podía, en algunas veces, referirse como el hilo conductual de malos y buenos, pero no fue suficiente para dejarme ver algo diferente que el miedo y un amor extraño, que se rodeaba de tanto pasado y quiebres emocionales.
Absolutamente, no recomiendo la historia si estás en busca de algo realista e innovador.
